
Summoner, los invocadores y sus criaturas.
Siguiendo con las clases más famosas de personajes, que de una u otra manera han sabido inspirar a los arquetipos de los MMORPG y de los juegos de rol en general, hablaremos hoy de los Summoners (O invocadores mediante una traducción directa y literal).
El primer juego de la saga Final Fantasy en que pudimos apreciar sus poderes fue en el IV (II en Estados Unidos). Aquí la muchacha de pelo verde, Rydia, era la única sobreviviente de un clan que fue destruido por temor a sus poderosas invocaciones. Luego vendrían otros personajes como Garnet (FF IX) o Eiko (FFIX) así como la hermosa Yuna (FF X) con sus ojos de colores diferentes.
Cuando la conversión del universo Final Fantasy llego a un MMORPG era indiscutible que existiría la clase con el poder suficiente para invocar a seres que también se supieron ganar su propio lugar en la serie. Nos referimos a los seres invocados, Bahamut, Ifrit, Shiva, Ramuh y Alexander, por citar algunos. La compenetración y el poder que liberan Invocador e Invocación la convierten en una de las clases más poderosas, pero también una de las más vulnerables en la batalla física. Pero las animaciones y el poder devastador de esta clase la hace muy entretenida de desbloquear y desarrollar.
Al igual que con la profesión de Dragoon, es necesario tener un trabajo en nivel 30 para desbloquear la clase Summoner. Además la aventura concerniente al Summoner requiere poseer un Rubí de Carbunclo. Luego es necesario llevar al rubí por el mundo y experimentar 7 diversos tipos de clima para activar el poder mágico que será necesario utilizar en la Casa de Mog para que la profesión de Summoner este habilitada.
En Final Fantasy XI podemos ver de regreso algunas invocaciones como Titan, Diablos, Garuda y Fenrir, así como los clásicos Ramuh, Leviatán, Shiva e Ifrit.

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